La cláusula suelo es un tipo mínimo de interés que no permite que el deudor hipotecario pague menos cuando el euríbor está por debajo, de ese mínimo fijado en el contrato. O dicho de otro modo, es el interés más bajo que vamos a pagar , pase lo que pase, durante toda la vida de la hipoteca. De esta forma aunque el euríbor que suele ser el tipo de interés de referencia utilizado por los bancos esté muy por debajo de ese mínimo establecido en la hipoteca, los bancos nos cobran los intereses calculados a ese mínimo establecido en la escritura del préstamo, por lo que perdemos mucho dinero que nos ahorraríamos si se eliminase ese mínimo o "suelo" fijado por el Banco.

No obstante, los bancos no están obligados a quitarlo ni rebajarlo a no ser que un juez diga lo contrario .

Sin embargo, en mayo de 2013 una sentencia del Tribunal Supremo dictaminó la nulidad de estas cláusulas, siempre y cuando no haya habido información transparente por parte del banco o pueda inducir a equívocos.

Así, hay 3 supuestos en los que el hipotecado puede demandar al banco por abuso relacionado con estas cláusulas:

  1. Cuando no se ha firmado la oferta vinculante o en ella no figuraba el suelo. 
  2. Cuando hay una gran diferencia entre suelo y techo o cuando no existe techo pero sí suelo. 
  3. Si a pesar de constar suelo y techo en el contrato, el cliente no fue debidamente informado de lo que firmaba.

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